El transgeneracional es como un río subterráneo que uye a través de las generaciones
de nuestra familia, llevando consigo información, emociones y patrones de
comportamiento.
A veces, sin darnos cuenta, estamos viviendo lealtades invisibles a nuestros ancestros,
repitiendo sus historias y cargando con sus traumas.
Porque somos menos libres de lo que pensamos, pero tenemos la posibilidad de integrar
el concepto de libertad y vivir de esa manera, saliendo del mundo repetitivo de nuestro
sistema familiar, comprendiendo los lazos que se han tejido en nuestra historia,
descubriendo sus secretos, dramas continuados y duelos inacabables.
En nuestro inconsciente esta grabado todo, quizás tenga esa apariencia de archivo que
hoy en día guardas en tu computadora, tal cual, carpetas con títulos, tales como, suicidios,
indelidades, abortos, muertes repentinas e inesperadas, duelos no resueltos, hijos fuera
del matrimonio, excluidos, enfermedades, accidentes, todo. Al guardar esta información
en este gran archivo, el consciente actúa al margen de este contenido, y cuando lo
traemos a la luz, esos “nudos” que pueden estarnos generando un bloqueo se
desvanecen, logrando un avance en nuestra evolución del Ser.
La apertura del transgeneracional es una forma de explorar en tu inconsciente, para traer
a la supercie, por llamarlo de esta manera, toda aquella programación que crea una
realidad ajena a nuestra voluntad e incluso hasta incomprendida.
Heredamos muchas cosas, aquellas concretas, conscientes, y contundentes como lo es el
apellidos, los rasgos físicos, e incluso síntomas y malestares, pero también asumimos
sentires, vergüenzas de nuestros ancestros, secretos, e incluso negaciones.
Por amor y el sentimiento de pertenencia hasta llegamos a saldar deudas que ellos han
dejado pendiente en la vida y que forman parte de nuestro irreexivo al que bien llama
Carl Jong “Las sombras” ese arquetipo que representa los aspectos de nuestra
personalidad que son reprimidos e ignorados. Y así activamos mecanismos que nos
dirigen nuestras vidas y que nos hace menos libres de lo que pensamos.
Ya van más de 80 años que los psicólogos han puesto su mirada en este gran enjambre
de situaciones que merecen ser analizadas, e incluso médicos han podido en el área de la
salud desarrollar este tema dejando de lado sus antiguas teorías para intervenir a sus
pacientes de manera más integral sin dejar de lado nuestra historia familiar.
Por lo tanto, cada sistema familiar, cada Clan, cuanta su propia verdad, sus reglas, sus
procesos, su justicia que lo sustentan, independientemente de lo que quieren hacer sus
miembros de forma individual y con sus vidas. Sujetos a un dar y recibir de una manera
que se considera equilibrada.
Dentro de las lealtades familiares, la vida de sus miembros resta importancia con respecto
al sistema, prevaleciendo el interés colectivo sobre el individual.
Por eso cuando se hace el análisis transgeneracional empezar a tomar consciencia de la
responsabilidad que tienes respecto a los patrones o lealtades de las que sos objeto, ya en
este punto de conocimiento, la toma de decisión esta de tu parte.
Reitero, predomina nuestro deseo inconsciente e incluso arcaico de pertenecer a la
manada, al Clan, por eso jamás queremos desordenar ese sistema aunque nos mantenga
atados e incluso condicionados.
Es ahí donde surge la necesidad de acudir a nuestro árbol con la mayor de las
informaciones que podamos tener para poder ir al pasado de la mano de información
certera pero sobre todo que nos conduzca a esos aspectos oscuros que alimentan el
inconsciente. Si carecemos de esa información nuestro referente será nuestra vida actual,
nuestras relaciones, nuestra profesión, nuestra pareja e incluso miedos, nadie queda en el
vacío o en lo desconocido.
El transgeneracional nos invita a mirar hacia atrás para comprender nuestro presente y
construir un futuro más libre y consciente. Si sientes que es momento de explorar tu
propia historia familiar y liberarte de cargas que no te pertenecen, te invito a buscar
recursos, profesionales o información que te guíen en este fascinante camino. ¡Recuerda
que sanar tu árbol genealógico es sanarte a ti mismo!

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